En mi post anterior os hablaba sobre la escucha en la comunicación, y decía que no solamente implica el hecho de oír (biológico) sino que también está compuesto de la interpretación que hacemos sobre las palabras y demás marcadores que enumeraba en ese artículo.

Hoy voy a profundizar en la parte interpretativa de nuestra escucha.

Todos escuchamos diferente, por mucho que las palabras que percibamos sean para todos, en  un momento dado, las mismas. Esto se debe a que cada uno de nosotros las interpreta de una forma distinta, según el tipo de observador que seamos (es decir, de nuestra historia) y con un sentido diferente al que el orador quiso dar, ya que es un observador con una historia distinta a la nuestra. Y si no os lo creéis, haced la prueba: explicad algo a un pequeño grupo de personas y que luego os digan, con sus palabras, lo que han escuchado (pero no repetir palabra por palabra lo que habéis dicho vosotros, sino con sus propias palabras). Posiblemente os sorprenderéis del resultado.

Esto crea una brecha entre el orador y el/los oyente/s, y el fin último sería reducir esa brecha en la medida de lo posible, ya que es la clave para una comunicación efectiva.

Aquí va un ejemplo.

Tu pareja te dice: “ Me gustaría ir a Londres después de Navidad”.

Y una vez que lo escuchas, se inicia una conversación en tu cabeza: ¿A Londres? ¡Pero si le dije que me encantaría visitar Roma! Parece que no le importa demasiado. ¡Claro, es un@ egoísta, siempre hacemos lo que se le antoja, sin contar lo que yo quiero hacer!

Lo que ha sucedido aquí es que has interpretado sus palabras según tu historia. Y es así cada vez que escuchamos (o leemos) a otra persona.

Pero cabe la posibilidad de que tu interpretación sea errónea: quizá tu pareja quiera ir allí porque hay un espectáculo que tu llevas mucho tiempo intentando ver, o porque por medio del trabajo ha conseguido un buen hotel y entradas a todos los museos a un precio increíble.

La escucha es un proceso complejo y activo (aunque pudiera no parecerlo) que conlleva numerosas acciones interpretativas que se suceden a velocidad supersónica: mientras nos hablan, conectamos lo que el orador dijo al principio con lo que dijo después, y relacionamos todo ello con nuestras propias experiencias, anticipando las posibles consecuencias que se infieren de lo que interpretamos, lo que dará lugar o no a considerar otras posibilidades.

Es decir, la escucha es un proceso de cambio constante. ¿Alguna vez has recordado las palabras de otra persona al cabo de mucho tiempo y le has encontrado un sentido distinto al que le diste la primera vez? Un ejemplo muy común: algunas de las cosas que nos decían nuestros padres. Supongo que ahora encuentras un sentido diferente a aquello de: “cuando seas mayor, lo entenderás”.

A esto se le llama escucha retardada, que nos permite ajustar nuestra escucha en el tiempo (a veces, hasta años después)

Esta brecha que se crea es a veces tan grande que no conseguimos entender gran cosa de lo que nos quieren decir. Por ejemplo, cuando no tomamos en cuenta que nuestras opiniones no son más que eso, opiniones, y pueden no coincidir con las de otros. Así que cualquier cosa que se aleje de nuestra visión activará el mecanismo defensivo contra la diferencia y bloqueará nuestra escucha, como ocurre a menudo cuando recibimos una crítica.

Por eso, escuchar también implica abrirse, una apertura que permita (quizás) que la palabra del otro, me transforme.

¿Y cómo podemos hacer para reducir esa brecha existente?

Una vez que asumimos que hay una brecha, y antes de que sea demasiado grande, podemos:

  1. Aprender a respetar las diferencias que aparecen en cualquier comunicación (quien tenemos enfrente es tan solo un observador diferente al que nosotros somos)
  2. Hacer preguntas y compartir inquietudes. Si le hubiéramos preguntado a nuestra pareja por qué quiere ir a Londres en lugar de deducirlo, ¡quizá nos hubiéramos sorprendido!
  3. Utilizar al hablar un lenguaje claro, específico y respetuoso

Aunque la brecha no va a desaparecer, podemos minimizarla muchísimo, y nuestra comunicación será mucho más efectiva. ¡Cómo mejorará nuestra vida si lo ponemos en práctica sin demora!

Por una comunicación más efectiva entre todas las personas.