Pues déjame decirte que hacerlo requiere mucho valor y unos kilos de decisión y entusiasmo, puesto que no es empresa fácil.

A muchas personas nos encanta la idea de ser nuestro propio jefe, que no nos impongan horarios ni maneras de trabajar, hacer lo que nos gusta, poder adaptar nuestro trabajo a  nuestra situación de vida y no al revés. Muchas somos mujeres, con nuestras características y necesidades personales, que difieren en gran medida con las de los hombres.

Así que nos armamos de fuerza e ilusiones y nos lanzamos al vacío.

A medida que caminamos por esa senda algo tortuosa de ser emprendedora en solitario, vamos encontrándonos con algunas dificultades, previstas a veces, otras no, e intrínsecamente relacionadas con nuestra situación.

Aquí hay algunos ejemplos:

  • Es difícil conseguir otras opiniones. Muchas de las mujeres que emprenden solas también lo están en su vida personal. No quiere decir que no tengan personas a su alrededor que le animen a seguir adelante, sino que hay muchos aspectos de un negocio que será difícil que alguien que nunca haya tenido uno, pueda ayudarte. Los familiares y amigos de tu entorno puede que sean un cierto apoyo para ti, pero quizá no puedan orientarte ni tengan experiencia de qué hacer cuando te surge un problema o has de tomar una decisión.
  • 24 horas diarias no son suficientes para hacer todo lo que necesitarías. Un negocio requiere organización, previsión y análisis si queremos que funcione bien. Además, probablemente estarás haciendo la mayor parte de tareas de tu negocio, hasta que tengas cierto desahogo y puedas delegar o subcontratar parte del trabajo.
  • Lidias con tus emociones a diario. Esas que a veces nublan tu mente sobre todo cuando has de tomar decisiones, son a menudo un escollo en lugar de una ayuda para tu avance: frustración, cuando no consigues los objetivos que te marcas; ansiedad cuando el trabajo se amontona; temor, si la incertidumbre se apodera de ti. Son sólo algunas de las situaciones que nos zarandean y ponen en riesgo nuestra fortaleza, templanza y buen juicio, necesarios para que un proyecto tenga éxito.

Ahora, voy a pedirte que imagines esta escena:

Es un grupo pequeño de mujeres, en el que reina la armonía. Todas tienen algo en común, y es que lideran su vida. Han emprendido un negocio solas, pero sabiendo que hay muchas mujeres como ellas, han encontrado la forma de prosperar.

Se reúnen de forma regular y todas tienen un tiempo para hablar: sobre sus objetivos, sus dificultades y lo que necesitan. Las demás, aportan, comparten y apoyan. Están felices porque han encontrado la solución a su problema de tirar adelante con un negocio en solitario, y sienten que todas salen beneficiadas de estas reuniones. Y que difícilmente hubieran conseguido lo mismo sin el apoyo, el compromiso y coraje de todas.

Esto es un grupo de trabajo Mastermind. Para todas esas estupendas mujeres que han tomado las riendas de su vida y comprenden que junto a otras mujeres como ellas, pueden alcanzar sus sueños.

¿Te gustaría integrarte en uno de estos grupos? Solicita información en el link que encontrarás más abajo.

¿A dónde quieres que llegue tu negocio en 2015? Tu decides.

Más información:

www.marinalatorre.com/mastermindgroups/