A pesar de que a nadie nos gusta hablar de la muerte (en nuestra cultura no parece estar bien visto), es lo único de lo que podemos estar seguros de que, llegado su momento, nos la veremos de frente.

Y en ese momento de la vida, cuando el fin se acerca, parece que hay un proceso por el que todas las personas pasan: hacen un balance de qué ha sido para ellos su estancia en este planeta.

Hace un tiempo, Bronnie Ware, enfermera australiana que trabajó durante muchos años con enfermos terminales en cuidados paliativos, su labor le permitió hablar con las personas a las que les quedaba poco tiempo de vida, para saber si se arrepentían de algo, estando cerca el momento de la muerte. La información que obtuvo de ese trabajo fue muy reveladora: había muchas cosas de las que aquellos que estaban en su última fase vital se arrepentían, y algunas de ellas se repetían constantemente. De ahí extrajo las más frecuentes:

1.     Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera

Esta era la que apareció en más ocasiones. Se arrepentían de no haber cumplido la mayoría de sus sueños, y ya era demasiado tarde para remediarlo. La satisfacción personal y la fortaleza que se obtiene al alcanzar tus sueños cambia el rumbo de la vida.

2.     Ojalá no hubiera trabajado tanto.

Demasiado tiempo y esfuerzos empleados en una sola parcela, desequilibrando las demás, disfrutando muy poco de su familia y del resto de las cosas buenas que la vida te ofrece. Y después de todo, nos vamos sin nada, tal y como vinimos.

3.     Hubiera deseado tener el coraje de expresar lo que realmente sentía

No expresar los sentimientos tiene un efecto desastroso en el desempeño de las personas: nos aleja mucho de vivir con la intensidad que podemos hacerlo, nos conduce a relaciones poco saludables e incluso favorecerá la aparición de enfermedades.

4.     Habría querido volver a tener contacto con mis amigos

Puntales de nuestra estructura personal en muchas circunstancias, tendemos a esforzarnos poco en cultivar y mantener viva esa amistad, ni  los apreciamos hasta que por uno u otro motivo, desaparecen. Para cuando queramos recuperarlos es posible que ya sea muy tarde, así que, ¿por qué no ocuparnos y nutrirnos mutuamente mientras podemos hacerlo?

5.     Me hubiera gustado ser más feliz

Otra de las más frecuentes. Muchas, o mejor dicho, demasiadas personas se dan cuenta justo antes de partir que haber sido más felices había estado todo el tiempo en su mano, ya que era su propia decisión. Que podían haber sido felices cada día con poco esfuerzo, cambiando  algunas cosas y tomándose la vida con mucha menos seriedad de lo que lo habían hecho.

 Para no engrosar las estadísticas de personas arrepentidas en el último momento de su vida, podemos hacer este mismo ejercicio ahora, cualquiera que sea el punto de tu existencia en el que te encuentres. Independientemente de la edad cronológica que tengas (la que figura en tu documento de identidad), hay un millón de cosas que puedes hacer para vivir una vida más satisfactoria.

No dejes pasar un día más sin tomar acción. Porque Vivir de Otra Manera es Posible.