
La incomodidad no siempre es una señal fiable
Estos días, trabajando en la web de Mente Resuelta, me he encontrado varias veces con una sensación incómoda.
Cosas que no terminaban de convencerme. Detalles que sentía que podría ajustar.
Y, sin embargo, no siempre estaba claro si esa incomodidad señalaba algo real… o si tenía más que ver con el momento en el que estaba mirándolo.
Cuando miras desde un lugar más exigente
Mi tendencia es mirar hasta el último detalle. Un leve cambio de tonalidad. Un milímetro que no está del todo alineado.
El caso es que hago cambios, ajusto, vuelvo a mirar… y aun así, no termina de encajar del todo.
Cuando no paras esta inercia, es fácil entrar en un bucle sin fin. Lo conozco bien.
Sin embargo, a veces llego a un punto en que paro y me hago algunas preguntas:
si de verdad es necesario cambiarlo,
si no será que estoy cansada,
si ese día estoy especialmente puntillosa.
Parar antes de seguir ajustando
Me he dado cuenta de que, en ese punto, a veces lo más honesto es dejarlo como está, cerrar el ordenador y volver unas horas o unos días después.
No tanto para pensarlo mejor, sino para ver desde dónde lo estoy mirando.
Y entonces, a veces, cambia algo. No lo que hay delante, sino la forma de verlo.
Al final, lo que veo es que la incomodidad no siempre es una señal fiable, aunque se sienta como si lo fuera.
Cuando no ves desde dónde estás mirando
Durante mucho tiempo, eso era suficiente. Si algo no terminaba de encajar, lo cambiaba, lo ajustaba, volvía a moverlo. Y así, muchas veces, las cosas quedaban a medio hacer, no porque no supiera cómo terminarlas, sino porque nunca llegaban a encajar del todo.
Ahora veo que ahí no estaba el problema. El problema era no ver desde dónde estaba mirando.
Cuando eso no se ve, la incomodidad manda y todo parece necesitar ser cambiado.
Abrir un pequeño espacio antes de reaccionar
Ahora, a veces, lo que hago es otra cosa: paro y, más que cambiar lo que tengo delante, intento ver qué está haciendo mi mente en ese momento.
No siempre aclara lo que hay que hacer, pero abre algo distinto: la posibilidad de no reaccionar automáticamente, de dejar algo sin cerrar del todo, de sostener esa pequeña incertidumbre sin tener que resolverla inmediatamente.
Un abrazo consciente

💫Quizá te resuene también
Envíalo a quien pueda servirle. ¡Gracias!
