A tu lado

PROCESO INDIVIDUAL CON MARINA

Un espacio para mirar con profundidad lo que estás viviendo y abrir otras posibilidades para que puedas decidir y actuar con más margen.

Hay momentos en los que algo se complica, se atasca o deja de funcionar como antes.

Puede ser una decisión que no consigues tomar, una relación que se ha vuelto difícil, un cambio que sabes que necesitas hacer, algo que se repite una y otra vez o una situación que lleva tiempo ocupando demasiado espacio.

A veces sabes perfectamente qué te pasa, pero no qué hacer con ello. Otras, ni siquiera consigues entender bien qué está ocurriendo.

Tanto si lo ves con claridad como si no, empezaremos por ahí.

Puede tener sentido para ti si…

  • Hay una situación en tu vida que no sabes cómo resolver o afrontar.
  • Necesitas tomar una decisión y no consigues hacerlo.
  • Sabes que algo tiene que cambiar, pero sigues en el mismo punto.
  • Hay una respuesta, una situación o una dinámica que se repite y quieres dejar de funcionar de la misma manera.
  • Necesitas poner un límite, tener una conversación difícil o afrontar un conflicto.
  • No consigues reconocer con claridad qué quieres.
  • Hay algo que antes funcionaba y ahora ya no.
  • Estás atravesando un cambio importante y necesitas ocuparte de lo que está apareciendo.
  • Tu cabeza ocupa tanto espacio que te resulta difícil salir del mismo recorrido.
  • Hay algo que llevas tiempo arrastrando y quieres abordarlo de verdad.

Qué hacemos

Cada proceso parte de una situación concreta.

La miramos con amplitud para comprender mejor qué está ocurriendo y hacer visibles aspectos que pueden estar influyendo sin que hasta ese momento hayan sido tenidos en cuenta.

A veces será necesario detenernos en cómo estás interpretando lo que ocurre, en lo que estás dando por cierto, en respuestas que se repiten o en la forma en que te comunicas contigo y con los demás.
Otras veces, el centro estará en una decisión, una relación, un cambio o algo que necesita ser revisado.

No sigo un recorrido cerrado ni parto de una explicación previa sobre lo que te ocurre.

Vamos entrando en aquello que resulte relevante en cada momento, con la profundidad que haga falta, para abrir otras posibilidades y que puedas ocuparte de la situación con más margen para decidir y actuar.

Trabajamos con lo que realmente está ocurriendo en tu caso y con aquello que necesita moverse para que la situación pueda cambiar.

¿Qué puede ayudarte a conseguir?

Cada proceso es distinto y no hay un resultado único que pueda prometerse.
Dependiendo de lo que estés viviendo, el proceso puede ayudarte a:

  • tomar una decisión o hacer un cambio que no estabas consiguiendo hacer;
  • reconocer con mayor claridad qué quieres;
  • salir de una situación de bloqueo o de una respuesta que se repite;
  • revisar algo de tu vida que ya no está funcionando;
  • poner límites;
  • afrontar conversaciones o conflictos que estabas evitando;
  • encontrar otras posibilidades ante una situación que parecía cerrada;
  • cambiar la manera en que estás respondiendo a algo que te afecta.

Una mirada amplia e integradora

Mi forma de acompañar se ha construido a lo largo de décadas de experiencia personal y profesional, aprendizaje, observación, investigación y acompañamiento a otras personas.

No trabajo desde una única lente.

Dependiendo de lo que esté ocurriendo, pueden entrar la mente, la comunicación, el cuestionamiento,
el criterio, las relaciones, la historia personal, las expectativas, las decisiones, la consciencia o cualquier otro elemento que resulte relevante para comprender lo que está ocurriendo y ocuparte de la situación.

Esa amplitud me permite no reducir lo que te ocurre a una explicación previa ni intentar encajarlo
en un método que no corresponde.

La situación es el punto de partida.

Cómo acompaño

La escucha es una parte central del proceso.

También lo son las preguntas, la capacidad de detectar conexiones, ampliar la mirada y hacer visibles elementos que pueden estar influyendo sin que hasta ese momento hayan sido tenidos en cuenta.

Presto especial atención a cómo estás viviendo la situación, qué te está dificultando avanzar, cómo te comunicas contigo y con los demás y qué posibilidades aparecen cuando empezamos a mirar más allá de las respuestas habituales.

Cuando la mente ocupa una parte importante de lo que está ocurriendo, podemos entrar específicamente en su funcionamiento y utilizar, si es necesario, el método que he desarrollado en Mente Resuelta.

No decido por ti ni empujo decisiones.
Tampoco parto de la idea de que yo sé mejor que tú qué tienes que hacer.

Mi papel es acompañarte a mirar con profundidad lo que está ocurriendo y abrir otras posibilidades para que puedas ocuparte de aquello que te ha traído hasta aquí con más margen para decidir y actuar.

Un proceso con principio y final

Cómo se desarrolla

El acompañamiento se desarrolla dentro de un marco claro y acotado en el tiempo.

La estructura permite dar continuidad a lo que vamos abordando, observar lo que ocurre entre encuentros y revisar qué va cambiando a lo largo del proceso.

Dentro de ese marco, el contenido se adapta a cada persona y a la situación que está atravesando.

A tu lado comienza con un primer tramo de tres encuentros. Al finalizar, revisamos qué ha cambiado, qué sigue necesitando atención y si tiene sentido cerrar el proceso o continuar con otros tres encuentros.

El formato

Primer tramo de 3 encuentros individuales de 90 minutos.

Al finalizar, revisamos qué ha cambiado, qué sigue necesitando atención
y si tiene sentido cerrar el proceso o continuar con otros 3 encuentros.

La frecuencia de los encuentros se acuerda según el proceso.

Entre las sesiones

Entre encuentros, puedo proponerte prácticas o materiales relacionados con lo que vayamos viendo y atender consultas puntuales por email vinculadas al proceso.

Antes de empezar

Antes de iniciar cualquier proceso tendremos una conversación.

La finalidad es conocer qué estás viviendo, entender qué necesitas, comprobar si este acompañamiento tiene sentido para ti y si soy la persona adecuada para acompañarte.

No necesitas saber explicar perfectamente lo que te ocurre antes de hablar.

Podemos empezar precisamente por ahí.