Mujer en pausa, reflexionando sobre su proceso de cambio interior

Recalculando

¿Y hoy, qué hago?

Esta mañana me he sentado en mi mesa, y antes de encender la pantalla del ordenador, veo mi agenda ahí mismo. Mi compañera de viaje, ahora apenas me dice nada.
Y hay una pregunta flotando en el aire:

¿Y hoy, qué hago?

Ella, mi agenda, suele responder a esa pregunta sin dudar. Al menos, lo ha hecho hasta hace un tiempo, muy eficiente ella, muy pendiente de mis necesidades.
Pero algo ha cambiado -esta vez en mi interior- y como resultado, siento que no dependo más de ella. Está ahí, un poco aburrida, porque ha quedado relegada a un vistazo semanal, y ya está.

Recuerdo la tranquilidad y la seguridad que me daba mantenerla activa: cada fin de semana dedicaba un ratito a organizar la semana, para planificar lo que estaba por venir. Me encantaba.

Pausa consciente

Pero hace unos meses, todo cambió: me quede en pausa consciente.
Nada de objetivos, nada de planes. Y pasan los meses, y siento que no los necesito. Podría decirse que no me reconozco ni yo.

Ya no me hace falta lo mismo que antes, ni me siento igual que lo hacía. Ahora no me ajustan las etiquetas, ninguna de ellas, ni las referencias que antes me servían. Tampoco trabajo de la misma manera: la presión autoimpuesta que ha dirigido mis pasos durante años, ha desaparecido. Ni está, ni se la espera.

En más de una ocasión me pregunto:

¿Será que estoy bloqueada?

No es bloqueo, ni es crisis.

Lo que antes era necesario, ya no lo es. La presión que iniciaba mis movimientos, desapareció, y empecé a vivir el día a día centrándome en lo que siento, queriendo entender lo que me estaba ocurriendo.

Y me tropiezo a menudo con situaciones que me chirrían: personas que quieren apropiarse de mi atención, expectativas de los demás que tiene sobre mi, costumbres instauradas que pesan…

Recalculando

Todo eso pertenece a un sistema personal anterior, que ya no puedo ni quiero sostener. Mi gps interno está todo el tiempo “recalculando”, ubicándose en el nuevo emplazamiento, adaptándose a los cambios.

Lo que emerge de este movimiento es un nuevo estado más tranquilo, incluso en la incertidumbre. Es un cambio en el lugar interno desde el que vivo, dejando visible lo que soy de verdad.

El lugar interno desde el que vives moldea tu manera de estar en el mundo.

¿Hay algo en tu vida que ya no encaja, pero que sigues sosteniendo desde un lugar que quizás ya no es el tuyo?

Un abrazo calmado

Palabras que acompañan en procesos de transición vital
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