Grupos, colectivos y entidades
Hay situaciones en las que un grupo, una organización o una comunidad necesita detenerse y mirar de otra manera.
Puede haber conflictos que se repiten, dificultades para tomar decisiones, cambios que descolocan, desgaste, falta de participación, problemas de convivencia o simplemente la sensación de que las respuestas habituales ya no están funcionando.
Mi punto de partida es ese: de lo que ya está ocurriendo y de lo que el grupo reconoce.
A partir de ese punto, observo qué puede estar influyendo en la forma de pensar, comunicarse, decidir, relacionarse o responder.
Para abordar estas situaciones me apoyo en distintas capacidades y campos que atraviesan buena parte de mi investigación: la comunicación, el cuestionamiento consciente, el criterio propio, la autorresponsabilidad, la mente, la consciencia y la forma en que construimos individual y colectivamente la realidad que vivimos.
Puede tener sentido cuando…
Qué se puede trabajar
No parto de un catálogo cerrado.
Cada contexto es distinto y requiere comprender primero qué está ocurriendo y qué necesita ese grupo.
Dependiendo de la situación, podemos centrarnos en cuestiones como:
Cómo nos comunicamos interna, interpersonal y socialmente
Qué estamos interpretando y qué damos por cierto
Cómo influyen los juicios, creencias y automatismos en nuestras respuestas
Desde qué criterios tomamos decisiones
Qué parte de una situación podemos asumir como responsabilidad propia
Qué hacemos cuando una respuesta habitual deja de servir
Cómo generar conversaciones más conscientes
Qué condiciones favorecen o dificultan claridad, escucha, criterio y participación
Cómo ampliar la mirada cuando un grupo se queda atrapado en una única forma de ver
Cómo los procesos individuales repercuten en la realidad colectiva
Algunas formas posibles
El trabajo puede tomar distintas formas según el contexto:
Talleres
Ciclos breves
Conferencias y conversaciones
Procesos con grupos
Colaboraciones con entidades
Algunos ejemplos
En un equipo que tiene dificultades para tomar decisiones, podemos trabajar qué está interfiriendo en la claridad, cómo se están comunicando las posiciones y desde qué criterios se está decidiendo.
En una asociación donde aparecen conflictos recurrentes, podemos observar qué interpretaciones, formas de comunicación y respuestas están sosteniendo la dinámica.
En un espacio educativo, podemos desarrollar propuestas alrededor del pensamiento crítico, el criterio propio, el cuestionamiento consciente o la forma en que jóvenes y adultos construyen sus opiniones.
En un contexto cultural o comunitario, podemos crear conversaciones y talleres que ayuden a revisar ideas, ampliar mirada y explorar cómo participamos en la realidad que construimos colectivamente.
En un colectivo que atraviesa una etapa de cambio, podemos trabajar sobre lo que está ocurriendo, qué necesita ser visto y cómo encontrar una forma más consciente de responder.
Una propuesta no tiene por qué existir antes de la conversación
No necesito encajar cada situación en un formato previamente diseñado.
Si percibes que alguna de estas cuestiones puede tener sentido en tu organización, colectivo o proyecto, podemos hablar sobre lo que está ocurriendo y explorar qué tipo de propuesta tendría realmente sentido.
