Damos por hecho que mañana se parecerá bastante a hoy

Vivimos apoyándonos en una continuidad que casi nunca nombramos.

Damos por hecho que volveremos a casa, que las cosas seguirán en su sitio, que quienes están seguirán estando, que habrá tiempo para hacer después lo que hoy dejamos para más adelante.

No pensamos constantemente en que todo puede cambiar. Y probablemente sea bueno que no lo hagamos.
Pero me pregunto cuánto de nuestra vida descansa sobre cosas que consideramos seguras simplemente porque hasta ahora han seguido ahí.

He desarrollado esta idea a partir de una experiencia reciente en este artículo → Lo di por seguro, pero no fue así


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