Cómo tomar decisiones desde el alma (y no desde el miedo)

Tomar decisiones puede ser uno de los momentos más incómodos para una mujer que ha sido muchas cosas a lo largo de su vida, por muchas veces que lo haya hecho.

A los multipotenciales nos pasa una cosa: por un lado, algo que te interesaba mucho (y a lo mejor te has metido hasta las orejas, estudiando no sé cuantos años y trabajando otros tantos) un día deja de interesarte, casi por completo. Y entonces viene lo difícil: ¿qué hago ahora?

Toca decidir, y eso no es fácil. Porque cada elección parece cerrar caminos, y esa idea no suele seducirnos, por lo que a veces tendemos a postergarlas, y así aparece la procrastinación.

Y cuando hay tantas versiones dentro de ti, ¿cómo sabes cuál está eligiendo?
Muchas veces creemos que estamos decidiendo con libertad, pero no es así ya que, en realidad, estamos reaccionando desde el miedo:

  • Miedo a equivocarnos
  •  Miedo a decepcionar
  • Miedo a perder lo que ya tenemos
  • Miedo a no saber quién ser después

¿Cómo reconocer si estás eligiendo desde el miedo?

Detectar que no es una decisión precisamente libre no es difícil, siempre y cuando le pongas un poco de atención al asunto.
Aquí van algunas señales sutiles:

  • Sientes tensión en el cuerpo al decidir
  • Necesitas justificarte constantemente ante los demás
  • Te mueves por urgencia, no por claridad
  • Sientes que “no tienes opción”
  • La opción elegida se siente segura, pero no viva

Percibir estas señales despierta tu consciencia, que te ayudará a ver con más claridad qué pasa en tu interior cuando eliges algo que no concuerda con tu esencia.

¿Y cómo es una decisión desde el alma?

Podría decir que es lo opuesto a tomarla desde el miedo. Esto es lo que ocurre:

No siempre es lógica, pero es honesta
No elimina el miedo, pero te alinea
Te da paz aunque dé vértigo
Te deja espacio para crecer, no para encajar

Una decisión desde el alma no busca complacer ni garantizar nada.
Busca respetar tu verdad más profunda en este momento.

Un ejercicio para tomar decisiones con alma

La próxima vez que debas tomar una decisión, aunque sea pequeña, haz este ejercicio:

Cierra los ojos y respira.
Visualiza la opción A. Observa cómo se siente en tu cuerpo, sin analizarla.
Haz lo mismo con la opción B.

Pregúntate:

“¿Cuál de estas opciones me expande, aunque me asuste?”
“¿Cuál de estas me contrae, aunque parezca más segura?”


Ahí está tu alma hablando. ¿La escuchas?
Y como reflexión, podrías apuntar en un diario o una libreta lo que vayas percibiendo en este proceso. Escribir te dará claridad y profundidad.

No necesitas tener todo claro

A veces no se trata de elegir el “camino correcto”, sino de elegir aquello que está en coherencia contigo en este momento.
Y confiar en que cada paso alineado te lleva a más verdad, aunque no veas todo el mapa todavía.
 
Elegir con el alma no es fácil, pero es profundamente liberador.

La mente lógica está anclada a los métodos ordinarios (esos que evitan a toda costa escuchar nuestro interior)
Y tú ya tienes dentro de ti esa brújula. Solo necesitas aprender a escucharla de nuevo.

Además, no tienes por qué hacerlo sola. En mis programas y mentorías (y especialmente en la comunidad) te rodearás de mujeres como tú, con los mismos desafíos que vais resolviendo juntas.
Mira como puedes trabajar conmigo aquí

Te espero.
Con cariño

“No eres demasiado. Eres muchas. Y juntas forman tu verdad.”

Palabras que acompañan en procesos de transición vital
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