Cuestionamiento consciente
¿Qué cuestionamos?
¿Qué queda fuera de nuestras preguntas?
¿Qué cambia cuando comenzamos a examinar aquello
que antes no examinábamos?

Hay cosas que cuestionamos y otras que apenas se nos ocurre cuestionar.
Cuestionamos una información cuando dudamos de que sea cierta. Una decisión cuando no sabemos si es la adecuada.
Lo que alguien nos dice cuando no nos convence. A veces cuestionamos nuestras propias ideas, lo que sentimos, lo que percibimos o la manera en que estamos entendiendo lo que ocurre.
Otras veces no.
Aceptamos, interpretamos, concluimos, decidimos o actuamos sin detenernos a examinar aquello sobre lo que estamos construyendo nuestra respuesta.
El Cuestionamiento Consciente es una línea de investigación que nace de prestar atención a ese proceso.
Me interesa explorar qué ocurre cuando el cuestionamiento no aparece únicamente ante aquello que nos genera dudas, sino que reconocemos que, en principio, nada queda automáticamente exento de ser cuestionado.
Lo que pensamos. Lo que sentimos. Lo que vemos. Lo que escuchamos. Lo que leemos. Lo que nos han enseñado. Lo que damos por cierto. Lo que parece evidente. Las explicaciones que recibimos y las que construimos. Nuestras conclusiones. Las preguntas que hacemos. Los criterios con los que valoramos las respuestas.
Incluso aquello de lo que estamos profundamente convencidos.
Cuestionar no es negar
Que algo pueda ser cuestionado no significa que sea falso, equivocado o que haya que rechazarlo.
Cuestionar puede llevarnos a modificar una conclusión, pero también a confirmarla. Puede mostrarnos algo que no habíamos visto, permitirnos distinguir mejor o hacernos reconocer que no sabemos.
Por eso, el cuestionamiento que estoy investigando no parte de una sospecha permanente hacia todo lo que existe ni de la necesidad de llevar la contraria.
Parte de algo más sencillo y, al mismo tiempo, más exigente: no establecer de antemano qué puede ser examinado y qué debe quedar fuera del examen.
Esto incluye también nuestras propias ideas y los criterios desde los que cuestionamos.
Y, por supuesto, incluye al propio Cuestionamiento Consciente.
¿Qué estamos haciendo cuando cuestionamos?
Esta es una de las preguntas que atraviesan la investigación.
No todo cuestionamiento es igual.
Podemos hacer una pregunta buscando comprender. Podemos hacerla para confirmar lo que ya pensamos. Podemos cuestionar lo que dice otra persona sin aplicar el mismo examen a nuestra propia posición. Podemos preguntar sin estar realmente disponibles para que la respuesta modifique nada.
También podemos confundir cuestionar con dudar de todo, desconfiar, negar, discutir o buscar el error.
Me interesa observar esas diferencias.
Qué cuestionamos y qué no. Desde dónde lo hacemos. Qué preguntas aparecen y cuáles quedan fuera. Qué damos por supuesto incluso mientras creemos estar cuestionando. Qué hacemos con aquello que encontramos.
No doy por hecho que cuestionar produzca necesariamente comprensión ni cambio.
Ver algo, tomar consciencia de ello, cuestionarlo y modificar nuestra manera de responder no son la misma cosa.
Del cuestionamiento individual a
una cultura del cuestionamiento
La investigación no termina en el ámbito individual.
También me interesa qué ocurre con el cuestionamiento en los espacios que construimos con otras personas: relaciones, familias, grupos, organizaciones, instituciones, ámbitos educativos, profesionales y sociedades.
A esta dimensión de la investigación la llamo Cultura del Cuestionamiento Consciente.
Una de las acepciones de cultura hace referencia al conjunto de conocimientos que permite desarrollar el juicio crítico. Esa relación entre cultura, cuestionamiento y criterio abre para mí un territorio especialmente interesante.
Me interesa investigar no solo cómo ponemos en marcha el cuestionamiento en esos contextos, sino también qué consecuencias puede tener no hacerlo y cómo puede influir en el tipo de sociedad en que vivimos.
¿Qué aprendemos a cuestionar?
¿Qué aprendemos a no cuestionar?
¿Qué preguntas tienen cabida en determinados entornos y cuáles quedan fuera?
¿Qué ocurre cuando una idea, una norma, una explicación, una manera de hacer las cosas o una autoridad dejan de poder ser examinadas?
¿Y qué ocurre cuando confundimos cuestionar con atacar, negar o estar en contra?
Una investigación abierta
El Cuestionamiento Consciente es una línea de investigación en desarrollo. Me interesa seguir explorando su alcance, sus implicaciones y sus conexiones con otras preguntas que forman parte de mi pensamiento.
Una de las preguntas fundamentales que guía mi investigación es:
¿Cómo se construye la realidad que vivimos?
En esa construcción intervienen, entre otras cosas, lo que pensamos, las decisiones que tomamos, lo que hacemos y también lo que dejamos de hacer.
Y todo ello puede ser objeto de Cuestionamiento Consciente.
No es lo mismo vivir sin examinar determinadas ideas, decisiones o maneras de actuar que detenernos a cuestionarlas. Las preguntas que nos hacemos -y las que no nos hacemos- pueden abrir o dejar fuera posibilidades que influyen en nuestra manera de responder y de vivir.
Esta conexión entre el Cuestionamiento Consciente y la construcción de la realidad es parte de lo que estoy investigando, tanto en el ámbito individual como en los entornos que compartimos.
Me interesa comprender mejor cómo interviene el cuestionamiento, qué sucede cuando no tiene lugar y qué alcance pueden tener ambas cosas en la realidad que contribuimos a construir.
No se trata de presentar respuestas definitivas, sino de seguir examinando una cuestión cuyo alcance estoy empezando a reconocer con mayor profundidad.
