No es necesario seguir todos los pensamientos que tienes.

No necesitas seguir todo lo que piensas

Cuando la mente se activa

Este fin de semana mi marido no se encontraba bien.
No era nada importante, pero fue suficiente para que mi mente empezara a moverse.

Comienzan a aparecer pensamientos, creando escenarios oscuros que se convierten en preocupación, sin importar que aquello pueda ocurrir o no.
Pero esto no tiene nada de nuevo: así es como funciona nuestra mente. Le encanta adelantarse, anticipar lo que podría pasar. Y la mayoría de las veces es pura falacia.
Y sin darte cuenta, ya estás viviendo dentro de eso. Se ha creado una historia que puede condicionarte si la crees, porque ya no ves lo que ocurre, sino lo que la mente ha construído sobre ello.

Que los pensamientos aparecen, es cierto. Y no lo puedes evitar. Lo interesante es lo que pasa después.

El momento en que se ve

Por un momento, vi lo que mi mente estaba haciendo: intentando arrastrarme con ella.
En lugar de eso, me salí al jardín, a plantar unas flores que habíamos comprado.

Al cabo de un rato allí me di cuenta de que no habían seguido apareciendo pensamientos en esa dirección. Estaba más presente y calmada.
No lo había hecho a propósito, no pretendía nada en concreto cambiando lo que hacía, pero algo había ocurrido: dejó de sostenerse ese recorrido de pensamientos.

Lo que cambia cuando no sigues

Ahí se ve algo importante:

Los pensamientos aparecen, pero no es necesario seguirlos todos.

Estamos acostumbrados a hacerlo, a desarrollarlos, a crear esos escenarios, a resolverlos. Parecería que cada pensamiento trae implícita una acción necesaria, pero no siempre es así.
Cuando no los sigues, puede que no desaparezcan de golpe, pero algo cambia. Pierden inercia y fuerza, y deja de construirse toda una historia a partir de ellos.

Así que no se trata de eliminar lo que aparece en la mente, a veces eso parece una misión imposible.
Tampoco es cuestión de pensar “mejor”, porque no hay una forma buena ni mala de hacerlo.
De lo que se trata es de poder ver qué está ocurriendo ahí dentro. Y desde ese punto, no seguir automáticamente cada idea que surge.

Por eso a veces no hace falta hacer nada con lo que aparece: ni resolverlo, ni cerrarlo, ni llevarlo más lejos.
A veces basta con ver qué está pasando, y no convertirlo en una historia que continuar.

Esto es lo que hacemos en Hola, mente. Un espacio donde empezar a salir de esas historias sin tener que luchar con ellas.

Con cariño

Palabras que acompañan en procesos de transición vital
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