
Reubicar no es cambiar la vida
Cuando no todo está mal, pero algo ya no encaja
No puedes decir que está todo mal, porque no es así.
Pero bien, tampoco. Está raro, y así lo sientes tú.
Algo te está incomodando, pero no es tan claro como en otras ocasiones.
¿Qué está pasando?
Vivir en modo decisión permanente
De una u otra forma, nos pasamos la vida decidiendo. Todo el tiempo, a todas horas:
Puedes pensar que cansa estar todo el tiempo decidiendo, aunque yo veo otra cosa:
cansa vivir en modo decisión permanente. Hasta puede ser agotador.
Cuando no hay descanso, no hay pausa, no hay regeneración.
El mandato de avanzar
Nos han inculcado que tenemos que avanzar de forma constante.
avanzar, aunque no sepas hacia dónde
avanzar, para no quedarte atrás
avanzar para justificar que estás viva, despierta, en proceso
Y si no lo haces, te quedas fuera del juego. No eres competitiva, no llevas la misma aceleración que los demás, te estancas.
Te alejas del ritmo de los demás, que avanzan sin descanso. Sientes que te quedas atrás, más sola y menos comprendida.
Haciendo, que es gerundio
Entonces, al ver que ralentizas, empieza la presión:
– ¿Qué vas a hacer con ésto?
– Algo tendrás que hacer
– Haz algo, aunque sea un paso pequeño
Aunque parezca inofensivo, este verbo tan corriente que es HACER, puede ser tan estresante que te ahogue y te empuje hasta límites insospechados.
No hace falta presionar el acelerador si aún no estás lista.
A veces, el problema no es lo que hacemos. Es que el lenguaje ya nos está empujando antes de que algo se haya reordenado por dentro.
El lenguaje también acelera
El aire que respiramos trae mensajes que convierten cualquier incomodidad en el “paso siguiente” (Si te da miedo, te dicen que es por ahí)
Todo son relatos que no dejan espacio al no-saber (hay que ponerle etiqueta a todo y a todos)
Discursos que traducen “sentir” en acción inmediata (Siente, pero rápido. No hay tiempo que perder)
Después de oír lo que hay ahí afuera, llegas a la conclusión de que algo tienes que cambiar.
¿Y si no fuera cambiar, sino reubicar?
Reubicar no es cambiar
Reubicar no es cambiar la vida.
Es cambiar el lugar interno desde el que la estás viviendo.
Mientras sigues en la misma vida, encuentras -o construyes- otro punto de apoyo interno. Más calma. Más claridad
Seguirás con las mismas decisiones pendientes, pero las sentirás con menos presión. Decidirás, sí, pero a tu ritmo.
Mantendrás el mismo no-saber, pero con más espacio disponible.
Tu espacio interno se está ampliando, dejando espacio para que entre lo nuevo.
¿Percibes el movimiento sutil en el que te encuentras?
Quizá no toque hacer nada… todavía.
Un abrazo

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