Vivir en el ahora, o cómo mantener la calma en las crisis

En los momentos más duros es cuando nuestro instinto de supervivencia se pone a trabajar. No hay más que ver lo que está pasando estos días en Valencia, después de que el agua se llevase por delante la vida de muchas personas y cualquier vestigio de normalidad.

Los que han tenido la fortuna de sobrevivir en las zonas afectadas están de manera continua manteniendo el tipo y haciendo todo lo que pueden, a pesar de las pérdidas de algunos familiares y amigos y de todas sus pertenencias. El ser humano despliega en esas ocasiones la fortaleza interior que le permite subsistir, a pesar del dolor, la tristeza y la impotencia que se sufre.

Miles y miles de voluntarios hacen también lo que pueden por ayudar, visto el exiguo soporte recibido por quien debía hacerlo y la situación acuciante en la que la vida de muchas personas sigue pendiendo de un hilo.

Es muy difícil en tiempos complejos mantener la calma, verdaderamente necesaria para mantenerse en pie, gestionar lo más urgente, y seguir adelante.

¿Mantener la calma, Marina?

Sí, es posible que te estés preguntando si eso es posible. Y es que en situaciones límite como ésta es cuando nos damos cuenta, por nosotros mismos o porque alguien nos lo recuerda, de que no podemos hacer mucho más que vivir el momento en el que estamos, el día a día, el minuto a minuto.

Personalmente he encontrado varias situaciones a lo largo de mi vida que me han llevado a este punto, a vivir lo único que es real, que es el ahora. No ayer y no mañana: estos viajes atrás y adelante pueden producir mucho dolor y ansiedad.  Aún así, nuestro cerebro es capaz de enfocarse en una situación de crisis o emergencia en lo único que tenemos delante: el momento presente. En algunos casos, es el único lugar donde encontrar un poco de paz.

Cuando la situación de alarma desaparece, puede que volvamos a lo habitual, a la rutina de ir y venir al pasado y al futuro, haciendo pequeños paréntesis en el ahora. Una vez que eres consciente de cómo ese instante amansa tu miedo y tu dolor proporcionándote un poco de sosiego, ya no se olvida. Tienes otra esfera de consciencia y un punto de referencia al que volver. Por mucho que a veces las circunstancias te condicionen, sabes que puedes restaurar tu paz durante un tiempo si aparcas el ayer y el mañana, para vivir en el ahora.

Sé que es mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero en ello estamos. Es el trabajo diario y personal que nos toca en este momento y quiero darte un par de técnicas por si te sirven de ayuda

¿Qué pasos puedes dar para vivir en el ahora?

Observa tus pensamientos tan a menudo como seas capaz.

Uno de los grandes impedimentos para estar presentes es que no somos conscientes del jaleo mental que tenemos. Miles de conversaciones diarias con nosotros mismos que no escuchamos y son las que nos llevan de viaje a un momento distinto del ahora una y otra vez.

Haz lo mejor que puedas para poner consciencia a tus pensamientos y verás en qué dirección circulan: si más frecuentemente en el pasado, o por el contrario, en el futuro. También es posible que encuentres patrones de pensamientos que se repiten a lo largo del tiempo.

¿Te das cuenta de que tú no eres tu mente? Estás observando tus pensamientos, el parloteo insistente del que te puedes desapegar y distanciar. Están ahí, tú los escuchas, y te separas de ellos. Es tu yo interno, el más profundo y auténtico que se hace presente. Cuantas más veces lo haga, menos fuerza tendrán tus pensamientos.

Enfoca tu atención en el presente.

Al principio puede que solo estés ahí un momento, y cinco segundos después, te despistes. Nuestra mente salta de una cosa a otra constantemente, y eso no ayuda. Puedes apoyarte en la respiración, de manera que hagas una inspiración y exhalación profunda siempre que puedas y eso disminuirá unas cuantas revoluciones en tu cabeza.

Procura prestar plena atención a lo que estás haciendo: conducir, lavar los platos, descansar, caminar, trabajar… lo que sea. ¿Qué percibes con tus ojos, con tus oídos, con el tacto? ¿Cómo se siente tu cuerpo?

Prestar atención a todas esas sensaciones te será útil para redirigir tu mente hacia el momento presente. Como todo en esta vida, es cuestión de práctica: no te desesperes si al principio te cuesta mucho mantenerte allí tan solo un minuto.

Esta es una práctica para llevar contigo siempre. Puede que a lo largo del tiempo se pueda ver afectada por las cosas que pasan, las situaciones que la vida te trae, y haya fluctuaciones. Aún así, una vez que tomas consciencia de lo que hay en tu cabeza, siempre podrás utilizar estas prácticas para sentirte mejor, reducir la ansiedad y trascender el dolor de tu pasado.

Por más momentos de calma mental. Ojalá te sirva.

Con cariño

Palabras que acompañan en procesos de transición vital
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